¿Tienes ganas de Mar? Es normal, ya que todos nos encanta estar a la orilla del mar, no solo por disfrutar de un merecido tiempo de ocio y descanso, sino por muchos otros beneficios que tiene sobre nuestra salud. Y es que los barros o lodos marinos ya se usaban en la antigüedad por su aporte de sales minerales imprescindibles para nuestro cuerpo. Se cree que los egipcios utilizaban los barros encontrados a las orillas del Nilo tras las constantes crecidas y bajadas del río, 3000 años A.C!!

Según su procedencia, los lodos pueden ser marinos o volcánicos, siendo muy conocidos los lodos del Monte Catini (Italia) y los de Tunarán (Argentina). Entre los lodos marinos destacan del Mar Menor y los del Mar Muerto, aunque existen muchas zonas con barros apropiados para la piel. No obstante, es importante saber que deben reunir una serie de requisitos físicos, químicos y microbiológicos para poder ser utilizados con eficacia y seguridad.

Además, los lodos tienen otras propiedades como retrasar el proceso de envejecimiento de la piel, limpiándola en profundidad, oxigenándola y liberándola de las toxinas acumuladas, ayudando en el tratamiento de la psoriasis y los ezcemas.  También, debemos resaltar la acción anti-inflamatoria, analgésica y antirreumática de los fangos, cualidad terapéutica que es debida al alto poder de conductividad calórica que tiene esta sustancia, con el que se rebaja la hinchazón producida por una lesión, aliviando el dolor muscular y articular.

Para disfrutar de los beneficios del lodo marino podemos tomar baños de inmersión en piscinas con fangos fríos o calientes y también podemos aplicarnos localmente compresas o cataplasmas sobre la zona que se pretende tratar. Además, los fangos pueden ser utilizados solos o complementados con aceites o esencias que potencien su eficacia.  Por ejemplo, pueden utilizarse con jengibre micronizado, que es un analgésico por excelencia y ayuda a mejorar el flujo sanguíneo gracias a su efecto termogénico o de generar calor. De esta manera aumenta la temperatura del cuerpo y provoca la dilatación de los vasos, favoreciendo las propiedades analgésicas y antirreumáticas del lodo marino.  ¿A qué esperas para disfrutarlo?